Días
Hay días como el de hoy en que el viento huracanado me deja rendida y a su merced. Son jornadas en que me convierto en una niña pequeña, torpe y despeinada, chocando con los muebles y enredada en la palabrería con que me protejo de mi misma.
Nacen entonces aquellas mañanas decididas e independientes en que olvido como eran tus ojos, me visto y recorro las calles sin siquiera sonreirle a todos esos gatos callejeros que aún llevan tu nombre. Me creo feliz y optimista, tatuado en mi pecho que por fin he conseguido desterrarte de esta vida.
Sin embargo, el atardecer llega para clavarse en mi costado, afilado y letal, tierra de nadie en que mato el tiempo contando los travesaños del techo de esta casa tan vacía sin tus pasos.
Discurre lenta y espesa, la noche con todas sus horas de madrugada, momento en que vendería mi alma para no encontrar más indicios de tu persona en las estrellas, las portadas de las revistas y el crujir de la madera.
Finalmente, llega el inevitable amanecer de un día amnésico y repleto de ojeras, en que sólo puedo estar segura de me muero por decirte algo que no sé lo que es.






123 dijo
es que hay noches muy oscuras que solo dejan profundas ojeras en el alma.
el único consuelo es que la luz está ahí, a la vuelta de alguna madrugada.
un beso
2 Abril 2011 | 07:12 PM