ignorancia
Vivo en tu cajón de los objetos perdidos. Es uno en el que se guardan los botones escapistas, los paraguas dementes y los guantes y bufandas amnésicos que ya no recuerdan el camino a casa. Ahí estoy, posiblemente llena de pelusas e hilillos de los que suelta tu alfombra, con migas de pan en el pelo y un alarmante olor a alcanfor en el pecho.
Sin darme cuenta he acabado aquí, al principio pensando que todo era un error, ahora sabiendo que el error es un hecho y que por lo visto no vas a rescatarme ni siquiera como un acto nostálgico y trasnochado de educación y cortesía a la antigua usanza.
No estoy enfadada contigo, o no del modo típico que implicaría platos volando, gritos y una vomitona de reproches. Es más un nudo en la garganta que se aprieta, una mosca atontada por el fin del verano que no deja de pincharme aquí y allá y esta sensación de no entender nada: decepción en definitiva.







123 dijo
ya...el sabor de la decepción es muy amargo...pero bueno, acaba pasando. habrá que buscar una buena estantería :)
un beso
23 Septiembre 2009 | 09:35 PM