pérdidas
No encuentro mi agenda.
Siempre pierdo cosas dentro de casa, como les pasa a esos ancianos seniles que se pasan el día buscando unas gafas que en realidad ya llevan puestas. Estoy descentrada, más que nada porque agoto mis fuerzas en mantener a raya todas las cosas que no deben escapárseme por la boca, aunque a veces lo estén deseando. Hablar conmigo ahora es como tratar de hacerlo con alguien que esté contando cuántas lentejas caben en una taza o calcule una división con decimales sin usar ni papel ni boli.
Estoy a otra cosa, permanentemente en otro sitio, sea donde sea que me encuentre. Relleno los días como quien mete trapos viejos dentro de un cojín hasta llenarlo, al principio ahuecando y después al contrario, apretándolos para conseguir que entren todos en el mismo espacio.
Sin horarios no soy nada. Tampoco lo soy sin rotuladores, o sin planes quinquenales que cumplir. Un simple pasar de hojas, una ráfaga de trenes que se cruzan, historias que se escapan usando la papelera como salvoconducto.
El día que inventen una píldora para evitar que la mente levante vuelo que me avisen, porque estoy perdiendo ideas, cosas, personas, planes, deseos, cuentos... sin darme cuenta.






sansar dijo
muchas de las cosas que nos pasan, sobretodo esas que dices, nos pasan así... sin darnos cuenta.
Una pena.
20 Julio 2009 | 09:04 AM