noches de verano
Nunca te conté que pasaba las noches tumbada en el balcón, sobre una de aquellas mantas con bordes hechos con lazos de raso. Observaba las estrellas sin conocerlas, engañaba a los insectos con una vela sisada un domingo de catequesis bajo la falda y trepaban los pies rechonchos por la baranda de metal.
A veces mentía, decía a todos que iba a dormir, que era tarde ya, y dejaba pasar las horas y las lunas sobre la capa de rocío posada en mi pijama de la Pink Panther, ante mis ojos asombrados y los bostezos de cocodrilo.
Después venían los resfriados, las picaduras de mosquito, las ojeras infantiles y los dolores musculares. También los libros de astronomía, las peticiones de un telescopio que aún espero, los deseos prendidos a cometas, los nombres de constelaciones inventadas, las polillas pidiendo asilo en mis cabellos.
Ahora no miro tanto al cielo. Camino mirando al suelo, duermo bajo techo y en mis planos no se incluyen mapas celestes. No hay balcón posible que me haga inventar nombres para las estrellas.






solounpoco dijo
Espero que al menos quede alguna ventana por la que entre la luz.
Bicos
2 Julio 2008 | 08:32 PM