corte y confección

Un par de centímetros en la sisa. Tres dedos de dobladillo. Pinzas algo más amplias para permitir un escote más bajo. Fijar el forro a las costuras y cuidar los detalles.
Cambiar el color de la canilla, enhebrar sacando la lengua y con guiños alternantes en los ojos. Tracatrá del pedal, chucuchú de un convoy de hilos enredados. Levantar el pie, frenar y cortar por lo sano. Volver todo del revés, sacudirse decenas de pelusas y despertar, estirar los brazos y recomponerse. Probar como sienta esa nueva piel, mirarse en un espejo y reconocerse en las sombras proyectadas en cada pared.
Investigar unos bolsillos recién paridos, calzarse alas de mariposa, saltar de baldosa en baldosa y calarse el sombrero de paja sin ahorrar una sonrisa.
Tan sencillo como elegir un patrón, marcarlo con tiza y unir por la línea de puntos.






laluzenmi dijo
mola el chucuchú del convoy de hilos enredados, sí, pero... ¿qué decías del escote?
26 Junio 2008 | 05:32 PM