Paisajes propios
"No has visto realmente a una persona hasta que la miras a través del objetivo." Eso me dijeron un día, y yo, que siempre he sido poco fotogénica, que me muevo, cierro los ojos y pongo extrañas muecas; yo, me eché a reír.
Porque si la esencia es lo que quedaba plasmado en el negativo, o en la tarjeta de memoria, entonces habría que reconocer que mi alma no albergaba nada halagüeño.
Ni en las tremendas fotos carné, ni en las sacadas en estudio profesional con varios juegos de luces; ni siquiera las más triviales, tomadas en una jornada de playa, conseguían convencerme. Siempre me pareció que yo no era un animal apto para safaris fotográficos; y que si lo era, mi aspecto se correspondía con algún tipo de bicho huidizo y poco elegante, puede que un pequeño roedor.
Jugué durante mucho tiempo a esquivar los flashes, a quedarme al margen y alejarme de los focos. Hasta que alguien se empeñó en estudiarme, en dedicar tiempo a encontrar un modo; un loco convencido de poder atrapar en imagen fija lo que veía al observarme dinámica, tomando café y mordisqueando galletas.
Me forzó a sentarme frente a un objetivo, entre sábanas, junto a aquella ventana entreabierta, con las manos sin saber donde ponerlas y el pelo revuelto. Las instrucciones fueron claras: "no hagas nada, sólo habla, olvídate de la cámara y céntrate en mis ojos, búscame con la mirada."
Fui estatua de sal durante unos minutos, hasta que me hizo reaccionar al modo de la Bella Durmiente. Al contacto con su boca lo olvidé todo, perdí la rigidez y, desperezándome, fui arrojando al suelo lo que me sobraban: cientos de pudores, tonterías y terrores; para nacer ideas locas entre mis manos, rodeando el ombligo, cubriendo el pecho y forrando las paredes despintadas.
Me hizo uno de los regalos más especiales que he recibido: un retrato fraccionado, multiplicado; en postales más o menos parciales, con colores y también en escala de grises; movidas, nítidas, de momentos cotidianos, otros íntimos y hasta secretos, únicos y fugaces. Las recogió todas en un álbum de título en letras minúsculas, con reminiscencias de diario de viaje, que rezaba: "paisajes de la terra incognita ".






esquizo dijo
¿Y has conseguido perder del todo el miedo al objetivo? Muy bonita tu historia.
14 Agosto 2007 | 08:07 PM