La Coctelera

aprendiendo del mundo

31 Mayo 2007

Había una vez...

Había una vez un chico. Uno cualquiera, no importa si era alto, o si tenía o no el pelo largo, si lloraba al cortar cebolla o si se mordía las uñas en la parada del bus. Era uno como tantos.
Quedó con una chica en el parque principal del campus. No era nada romántico o sexual, ella iba a hacerle una entrevista sobre los servicios universitarios y su nivel de satisfacción.
El punto de encuentro era una fuente inmensa, un lugar cercano a los puestos de helados y el quiosco. La vio de lejos: rubia, alta y de cuerpo atlético.
Fue cortés y educado; ella, dulce sin dejar de ser profesional en ningún momento. Hubo risas, algún que otro comentario personal que quedó al margen del cuestionario y hasta bromas sobre la utilidad o no de ese tipo de sondeos.
En menos de un cuarto de hora habían terminado con el tema, y tras apuntar el número de teléfono de la entrevistadora por si hubiese alguna duda, se despidieron amistosamente.


Había también otro chico. Éste seguramente se parecía al anterior, aunque yo diría que se mordía las uñas y necesitaba un corte de pelo urgente. También había quedado en el mismo parque, con la misma estudiante, para la misma entrevista.
Existía, sin embargo, una diferencia. El lugar de la cita no era una fuente, sino un puente colgante que unía las dos zonas de campus separadas por un río con gran desnivel. No tenía más de 20 metros, pero oscilaba ligeramente con los pasos firmes de los estudiantes y las ráfagas de viento ocasionales.

Cuando llegó al lugar la identificó al momento, le pareció atractiva, posiblemente amante del deporte y con mucho estilo. Se sintió atraído por ella: sentía como le sudaban las manos y el ritmo cardíaco se le disparaba. Incluso llego a mirar descaradamente sus piernas mientras repasaba las opciones de ocio ofertadas por el rectorado.
Puede que tartamudease un par de veces y se limpiase el sudor; al tiempo que le parecía evidente que ella se mostraba interesada e incluso insinuante en sus gestos casuales.
Tardaron veinte minutos en cubrir todo el papeleo formal. Después ella le dio su número de teléfono por si tuviese algún tipo de duda, quisiese añadir algo, o si deseara conocer los resultados del estudio.


Había en aquel parque una chica; una muy buena estudiante, extrovertida, jugadora de tenis amateur, dulce y muy colaboradora.
Se había involucrado en muchos experimentos antes, y sabía que no debía hacer preguntas. Las instrucciones dadas por su profesor eran simples: pasar una entrevista que sondease el nivel de satisfacción y eficacia de los servicios del campus.

Le dieron un horario de citas y nombres (todos ellos hombres). A la mitad de ellos los vería en la zona más concurrida del parque, junto a la fuente. A los otros en el centro mismo del emblemático puente colgante.
En todas las ocasiones se mostró natural y agradable, tal como debe hacerlo una buena entrevistadora, sin ser demasiado rígida o seria. Incluyendo comentarios personales de más o menos idéntico estilo y sin modificar el modo de llevar a cabo su trabajo.
En las siguientes semanas recibió llamadas de los chicos, con ciertas dudas o interesados en quedar con ella. Le resultó curioso, la mayoría de ellos habían sido entrevistados en el puente.


Erase que se era un profesor e investigador universitario llamado Stanley , empeñado en demostrar como las emociones se construyen desde nuestro razonamiento y no desde ningún tipo de mecanismo innato o heredado.
Decía que era absurdo pensar que había un patrón fisiológico específico para cada sentimiento, como también lo era creer que sin ningún tipo de alteración física se podía provocar una emoción. Estaba convencido de que los dos elementos imprescindibles para crear una emoción eran: una actividad autónoma inespecífica y una serie de procesos de razonamiento adecuados que le colocasen un nombre.

Muchos se resistían a creer que una alteración corporal, que las señales inconexas que nos envía nuestro organismo, pudiesen llegar a provocar una elaboración mental dotada de un carácter emocional con una etiqueta bien clara.
Por eso dedicó años de su vida a crear situaciones experimentales en las que se disparaban de algún modo las alarmas del sistema nervioso autónomo sin una razón evidente, al tiempo que se propiciaba que se asociasen a algo específico, a un tipo de emoción que ya conociesen... situaciones como la del experimento del puente.


Los estudiantes empezaron a sentirse inquietos debido a la situación misma de estar en aquel lugar tan poco estable. El caso es que no pensaron que los sudores, las taquicardias o la agitación respiratoria se debiese al estrés; mayoritariamente creyeron que la causante era aquella chica con la que hablaban.
Se sintieron atraídos por ella, e incluso vieron que gestos tan neutros como dar el teléfono de contacto o mostrarse agradable y simpática eran en realidad signo inequívoco de su interés.

Está claro que a veces nos engañan las percepciones que tenemos de los demás, e incluso de nosotros mismos. A veces sólo vemos lo que deseabamos encontrar allí donde miramos.

servido por srta desconocida 20 comentarios compártelo

20 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lamazmorradelandroide

lamazmorradelandroide dijo

Sí, hay que ser fuertes, íntegros, mirar más allá, pero a veces es muy difícil...

Fuerza y honor.

31 Mayo 2007 | 10:12 PM

Honey

Honey dijo

De acuerdo, a partir de ahora mis primeras citas en puentes colgantes... puedo empezar con Indi?. ;)

31 Mayo 2007 | 10:13 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

nick- no es cuestión de fortaleza, es imposible deshacerse de todas esas cosas... siempre ahí molestando y haciendo comentarios sobre lo que vemos...

honey- ey, si encuentras un puente de esos, llama, que también quiero jejejeje

bicos

31 Mayo 2007 | 10:44 PM

sansar

sansar dijo

"El Yo es a la vez el contenido de una relación y aquello que establece esta relación".
es de Hegel y acabo de leerlo. Casualidad?
(Juro que no estoy en un puente colgante) :D

31 Mayo 2007 | 10:49 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

ummm, si no hay puente de por medio... ¿¿¿¿es que lo nuestro es amor puro????

:P
PD. uff, la traducción, "me se" olvidó...

31 Mayo 2007 | 10:55 PM

sansar

sansar dijo

me se no importa.
me como tu sandy y en paz.
Aaaaaaaaaaaaaaaa!!!

31 Mayo 2007 | 11:04 PM

murakami

murakami dijo

Y a veces algo se empeña en persistir en nuestra mirada por mucho que hagamos como que no lo vemos...
En Cangas del Narcea, en el occiedente asturiano hay un puente colgante, si además estás en él durante la descarga del Carmen la sensación ya es la bomba...
Quizás este julio...

31 Mayo 2007 | 11:05 PM

m

m dijo

Sí, está claro que lo más importante, es nuestra percepción, hacia nosotros mismos, hacia los demás y del mundo en general.
Lo del puente... es curioso, me recuerda a muchos cuestionarios de estudios psicológicos en los que aparentemente se mide algo que en realidad no se está midiendo, se mide otra cosa de la que no teníamos ni idea.

31 Mayo 2007 | 11:08 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

sansar- que maldad encierras dentro de tí.....
;)

murakami- con el vértigo que yo tengo, o cruzo el puente corriendo o con los ojos cerrados... y ahí si que no me confundo, sería todo miedo...

m- la realidad como tal no existe, solo conjuntos de percepciones que coinciden, o no... y es que los psicólogos somos muy tramposos, pero sólo por el bien de la gente, para que nos digan la verdad verdadera...

bicos a repartir

31 Mayo 2007 | 11:20 PM

Honey

Honey dijo

Quién osa a llamarse "Murakami"????

31 Mayo 2007 | 11:22 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

tranquila, respira hondo... vuelve al modo de relax croquetil....

31 Mayo 2007 | 11:43 PM

Honey

Honey dijo

Jajajajajajja
Croquetas de lexa...me voy a tener que hacer...

31 Mayo 2007 | 11:45 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

jajajajaja, yo las conocía con otro tipo de aditivos vegetales que también relajan, pero vamos....

31 Mayo 2007 | 11:51 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

Tranquilo.
Esto es una sóla muestra. No sabes tú lo que se puede liar la cosa añadiendo elementos, juicios, atribuciones, expectativas...
Total, tanto se quiere explicar en general que no se explica nada en particular... a saber porque las cosas son como son...

1 Junio 2007 | 12:59 AM

Miss Calamar

Miss Calamar dijo

Veo el vaya de laluz y añado un vaya vaya.

1 Junio 2007 | 08:03 AM

solounpoco

solounpoco dijo

Que interesante. A veces sólo percibimos lo que miramos con la mirada sucia.

1 Junio 2007 | 02:38 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

maría- me repito, explicaciones parciales y teóricas... lo que no significa que no tengan parte de verdad, pero tampoco que lo sean absolutamente y de un modo único. La parte química y orgánica es cierta, puede llegar a relacionarse con las emociones subjetivas, pero no es que puedas decir que una descarga neuronal explique el amor.
Otro día me meto en un lío peor y diferencio una emoción de un sentimiento... pero otro día... :)

solounpoco- que subidón primaveral te está dando a tí... ;)

bicos para ambos

1 Junio 2007 | 03:29 PM

solounpoco

solounpoco dijo

Por favor, no me psicoanalice.

1 Junio 2007 | 03:39 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

jajajaja
que va, para eso necesito un par de horas por semana durante unos tres o cuatro años. Y un diván, yo sin él no soy nadie...

bicos

1 Junio 2007 | 03:46 PM

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por ahora poco más que un rompecabezas en proceso de construcción y reconstrucción continua. Aún no he escogido mi decoración definitiva... en fase de pruebas estoy PD: se agradecen los comentarios, asi que ya sabeis...

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