Procesionaria
Ahora ya tienen hecho el nido. Cuando sólo eran mariposas nos parecían inofensivas, tristes y sosas; poco mal podían hacer. Nunca te fies de las mosquitas muertas, ni tampoco de las polillas.
Las dejamos y se instalaron. Pusieron sus huevos en el pino del centro. Ahora las larvas han crecido y se arremolinan en sus ovillos blancuzcos; cogiendo fuerzas, preparándose para su larga marcha. En unas semanas abandonarán la seguridad de su hogar y se pondrán en camino, en hilera hacia la tierra prometida.
Cuando lleguen allí descansarán en una trinchera en forma de crisálida, hasta que puedan de nuevo alzar vuelo. Cientos de mariposas color sepia en busca de una rama en que desovar.

Tú no te das cuenta. Es algo inocente. Empieza con un juego como tantos otros de meses pasados. Con una sonrisa, un guiño, una broma y una insinuación. Te dices que no pasa nada, que es tenis, sólo un pasarse la bola por encima de la red. Intercambio de golpes sin mayor importancia. Pero trasciende. Se difunde su influencia a las horas de sueño, a los informes laborales, los carros de la compra y las colas del pan.
Llámalo tonteo, flirteo o dobles intenciones guardadas en la manga; tarde o temprano te atrapará con su red hecha de hilos de seda, chistes privados y conversaciones pendientes.
Dirás que lo tienes controlado, que puedes con él y no pasa nada. Será tu trampa, esa confianza. Cuando quieras despertar habrás perdido de vista su progreso exponencial, multiplicándose automáticamente como los monigotes de papel troquelado. Si no acabas con la primera mariposa sufrirás la urticaria de la procesión de orugas recorriendo tu cuerpo,como una plaga.









Miss Calamar dijo
Y tan malo es?
:(
7 Marzo 2007 | 10:54 PM