Bufandas, más bufandas y otras cosas que se ponen al cuello
Viendo el otro día el fetiche de m y sus muuuchas botas me decidí a mostrar al mundo mi obsesión por las bufandas y otros elementos de abrigo (a veces dudoso) para poner en el cuello o elrededores.
En realidad no están todas. Algunas están recluídas en una caja enorme sobre el armario; y la verdad, me daba pereza. Éstas son las que por ahora se mantienen en uso en esta temporada 2006-2007
Las hay de lana trenzada, de colores sólidos, degradados; tejidas con agujas de punto, de ganchillo y de diferente hechura ( punto del derecho, del revés, o doble) Con varios colores diferentes, algunas "peludas", otras con flecos o sin ellos. Hechas en casa, compradas en tiendas, en puestos ambulantes, en la playa, o en grandes almacenes. Alguno de los pañuelos hasta es robado. Los fulares, casi todos regalados en los cumpleaños y navidades, en miles de colores a la vez, por aquello de que me gustan los colores vivos. Incluso un extraño caso de uno (el negro) con el que me topé, pérdido y abandonado, en la calle una tarde de lluvia.
Después están las herencias, como estos mantones, el blanco de mi abuela, y que ya estrené el dia de mi bautizo jejeje y también el verde, que se remonta a mi bisabuela y la posguerra. Complementos con solera. Si señor, con lo bien que sienta eso de tener algo que pasó de generación en generación. Después hay algunas más, estas con combinaciones de colores, y no por diseño, sino por aprovechar los restos de ovillos.
Bueno, no creo que sirva como referente de moda, los de Vogue pueden dormir tranquilos, pero al menos así la señorita de la colección de botas se sentirá menos rara...



sinpalabras dijo
Tú y el coleccionismo...
23 Noviembre 2006 | 08:25 PM