Las moscas

Ves la salida tan cerca que echas a correr hacia ella. Sólo al golpearte con el cristal caes en la cuenta de que nada es tan sencillo como querías creer. Das vueltas por la habitación, tratando de recuperar la compostura. Entonces divisas un foco de luz lejano y sueñas con que ésta si sea la solución definitiva. Te diriges con determinación, sabes que lo conseguirás. La libertad esta tan cerca que casi puedes oler las flores, escuchar a los pájaros y sentir el frio viento de la mañana. Pero otra vez la frontera invisible te retiene; ahogándote, enloqueciéndote.
Te detienes a descansar, y recorres un par de estantes y parte de mi brazo; con tus miles de ojos observas el entorno: gris, triste, asfixiante. Eres persistente, vuelves a probar suerte; ahora te comportas como un científico, inspeccionando palmo a palmo la superficie, buscando una grieta, un tunel secreto. Mientras lo haces no puedes dejar de observar el jardín, los árboles con frutas maduras, un par de mariposas jugueteando despreocupadas...todo aquello que conoces. Si pudieses hacerlo llorarías, gritarías pidiendo auxilio, golpeando este muro cruel que te mantiene fuera de todo, obligándote a ser espectador ajeno a todo, un mirón, nadie importante.
En tu desesperación te estrellas frenético contra el cristal, una, dos, trescientas veces más. Ya no te importa si consigues o no salir de esta locura, al menos el dolor te hace sentir vivo, a través de él sabes que existes, que aún respiras.
Me levanto de mi mesa; la que se va a volver loca soy yo; te abro la ventana. Aún aturdido por los golpes tardas unos segundos en comprender que ya eres libre de nuevo, y sales volando en una dirección desconocida.
Cierro la ventana; has tenido suerte, puede que compre un insecticida hoy o mañana.



quidiuris dijo
cuántas veces me he sentido como una mosca... y hasta que alguien no se levanta a abrir la ventana, parece que no existe la salida.
4 Julio 2006 | 01:59 PM