Entre formones, taladros y algo de serrín en los ojos
Hay cosas que sólo se aprenden cuando lo intentas por ti misma, o en su defecto ves a alguien llevándolas a cabo. En jerga de psicólog@ sería por aprendizaje vicario; oséase, mirando y copiando. Y es que si para algo me sirvió la LOGSE, al menos fue para que ahora entienda algo de economía (nivel declaración de la renta) y del funcionamiento básico de cualquier Estado democrático (si, había una asignatura llamada introducción a la ciencia política). Bien pensado fue extraño, porque ambas asignaturas eran impartidas por un militante de Izquierda Unida, así que digamos que fomentó nuestro sentido crítico; la idea de que el sistema electoral actual discrimina a las minorías y los países del G8 son unos desgraciados (eso mejor dejémoslo, otro día lo discutiremos...). El caso es que estos conocimientos son poco prácticos en la vida diaria, a no ser que planee defraudar a hacienda desde algún puesto electo en un futuro; cosa que no descarto, querría tener algún Miró en mi baño...
Lo que sí recuerdo como algo útil, fueron mis 4 años de pretecnología. Recuerdo que cuando en 7º de EGB (mejor no preguntarse porque pasé por ambas leyes y acabé teniendo el título de EGB y la ESO) se anunció que tendríamos algo llamado tecnología, y que se usaban cosas como taladros, pistolas termofusibles y soldadores, las madres que estabán en la APA se pusieron en pie de guerra, pues se temían lo peor. Recordándolo ahora, tiene un estraño tufillo machista, porque acabaron contraofertando algo llamado "manualidades femeninas"; en las que se aprendía a coser, bordar, ganchillo e incluso algo de plancha.
La mayoría de mis amigas se pasaron al mundo de los hilos y agujas, pero en mi casa se ve que me tenían menos apego que al resto de niñas, y me mandaron al taller. Primera evaluación y sólo habiamos usado cartón y tijeras; una decepción. Recuerdo que mi compañero en el banco de trabajo me señalaba la pared repleta de cosas metálicas brillantes e imaginábamos para que servirían mientras la profesora nos hablaba de interminables historias de inventores, imanes y corriente eléctrica. Circuitos eléctricos, sistemas de semáforos de cruces; después una noria con un sistema de parado automático cada 2 vueltas y hasta un coche teledirigido (eso significa que los cables que lo unían al mando eran muy largos). Al terminar en 8º se puede decir que eramos unos expertos.
Claro, que lo que nunca sabrán es de nuestras carreras a lo "matanza de Texas" con una sierra de calar en funcionamiento, o un taladro a toda velocidad acercándose peligrosamente a las manos de algún incauto odiado por el resto de la clase. Seguro que nunca imaginaron que nos divertíamos quemándonos con la cola fundida; o que un compañero nos explico como hacer un circuito que electrificase el pomo de nuestros dormitorios (estuve una semana castigada por ello). Eran clases divertidas, a pesar del serrín, las virutas de las chapas de metal, y algún que otro callo, corte, quemadura o moretón ocasional.
Además al final del curso me llevé uno de los proyectos a casa. Mi compañero se quedo el coche; y mientras mis amigas tenían un cojincito rosa con una flor en punto de cruz, yo mostraba mi noria pintada de dorado con luces de colores y playmobiles como pasajeros. Era mucho más bonita.

Gracias a esas clases soy capaz de muchas cosas...algun día contaré mis experiencias con el empapelado, la decoración en general y la creación de cemento para la caseta del perro; aseguro que mi Charly sigue vivo, y sin signos de desplome inmediato.
PD: y sí, si que veo bricomanía... y también, mi conexión sigue siendo un tanto caótica, a ver si consigo algo de estabilidad...



quidiuris dijo
Que bien... yo he estudiado dos cursos de derecho fiscal y no sé hacer mi declaración de la renta... (bueno, vale... lo admito, este ejercicio va a ser negativa...)
28 Junio 2006 | 11:29 PM