Una frase cargada de realidad

Me pides que me ajuste a la realidad, que sea sensata. Lo haría encantada, pero dime cual es ese absoluto, si es que puedes describírmelo. Dame los parámetros que definen la representación fiel de la situación. Hay palabras que todos deberíamos cuidarnos de usar sin pensar: verdad, amor, realidad...
Dime entonces de todo lo que hay a tu lado, en este lugar; ¿qué está aquí sin estar? Me invento cosas, objetos; las estrellas de colores de mi ventana, el perfume de una rosa de papel, las notas de una guitarra sin afinar; puede que hasta tus gestos los imaginase. Todo tú podrías ser un espejismo en este desierto, un holograma proyectado desde mi mente, simplemente cumpliendo una función.
Estaría encantada de no ser tan relativista, pero dame certezas; proporcióname algo tangible, algo que no engañe mis sentidos, que no distorsione lo vivido. Pon en mis manos o ante mis ojos algo objetivo, irrefutable ante cualquier seña. Pruébame que el verde es verde, que sientes el mismo frío que yo tengo; que no escuchas todos mis pensamientos. A veces, vuelvo la cara, escudriño el cielo; me siento pequeña, me siento estúpida, como esos niños asombrados al descubrirse ante un espejo.
Y no quiero un Bucay, ni un Coelho, ni siquiera un Jodorowsky; no quiero alquimistas de tres al cuarto. No me hables de magos, de relatos que enseñen algo, psicologías baratas o historias de charlatanes. No me compares con un animal mitológico, ni con personajes de una fábula con moraleja, no me cuentes que esto es lo esperado, no construyas palabras que me consuelen, ni siquiera frases lapidarias. Mírame y dime algo que sea verdad, háblame claro. No más rodeos sin llegar a ningún lado. La realidad puede ser dura, pero al menos es tangible, sincera... Sé que hay otra, que te vas por eso, no me engañes, lo sé, es cierto.



Simio dijo
!Ay! el amor...............
14 Junio 2006 | 03:43 PM