Puedo escribir....

Como Neruda; yo hoy: “puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Por ejemplo:
Podría alzar la voz y hablar de lo que tengo atravesado entre el estómago y la boca; escupirlo a la cara del mundo y liberarme de su amargura sorda. Nada me impediría contar porque me ciegan algunas emociones y me convierten en una marioneta, sin voluntad ni fuerzas. Daría sin más las razones por las que odio ciertas cosas y amo profunda y sinceramente otras. Explicaría como aprendí a reír ante cualquier situación, y reviviría el momento preciso en que supe qué personas son de fiar y como, a pesar de todo, hay quien no me abandonará.
Podría desvelar cual es el ingrediente secreto de mis recetas, mi color favorito, el día de mi cumpleaños o el instante de más felicidad de esta vida. También pormenorizar lo que hago paso por paso al arreglarme ante una cita; dar la lista de mis manías, obsesiones y pequeños tics; desde el juego con los mechones de mi pelo, al temblor de unas piernas bajo la mesa.
Además publicar el título de mi actual lectura, la canción que suena mientras escribo y la marca de perfume a la que soy fiel. Hablaría durante párrafos enteros sobre lo que veo desde el balcón de mi hogar, y sobre lo que no veo pero me invento cada vez que me disgusta la realidad.
Ocuparía gustosa un trozo de esta página hablando de mis amores, de mis hijos soñados, mis fantasmas pasados; de como me encojo al hablar del mañana y la incertidumbre de los pasos sin destino seguro. Compondría una imagen cuasiperfecta de mi pequeño mundo; de lo que encuentro cuando me asomo a los ojos de la gente, y lo que sospecho que ven al clavarse en mis pupilas.
Puedo hablar de mis primeras veces, de las últimas cosas, lo que escondí bajo mi cama, de las flores y dulces sobre la almohada. Se me permitiría soñar con las estrellas de una noche de verano; el olor de la mar, el sonido de las olas y el salitre abrigando mis brazos. Confiaría ahora mis más oscuros secretos, mis recuerdos malditos y todo con lo que fantaseo, envuelta por las sábanas y embargada por sueño.
Sería posible esbozar un mapa que dibujara las curvas de mi cuerpo y localizase los lunares que hoy no muestro. No me resistiría a recrearme en el cosquilleo profundo de mi vientre cuando me recorren, ávidas, unas manos. No perdería la ocasión de explicar lo que su calor me hace sentir, lo que mi piel me hace pedir a gritos, y todo lo que ahogo en el pecho para que no se adivine que sucumbo ante nadie.
También se me permitiría sonreír y aprovechar este momento para declarar desde aquí mis ideales; como mujer, monárquica o republicana, judeomasónica o cristiana, alcohólica, neurótica, libertina, terrena o celestial…
En cualquier caso, nadie se opondría a mis deseos, podría plasmar todo el dolor en este momento y no me lo impedirían, ni la conciencia, ni el teclado ni el puntero. Y es que, como decía Neruda:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche”…pero aunque puedo, hoy me niego.
PD: a veces leo cosas y acabo divagando.



Selene dijo
Una canción, unos versos, unas palabras, una imagen... ¿qué hay más bonito que algo que produzca en nosotros una sensación que necesite expresarse? Me alegro que los versos de mi blog hayan abierto tu alma, nunca está de más ;)
Un besito
31 Marzo 2006 | 12:13 PM