Aislamiento

Me aislo. Un corredor de seguridad entre los dos. Un espacio que me de libertad, que me haga pensar que no me harás daño. Hoy respiro este nuevo aire, este aroma a hospital, a la desinfección, a la nada; y me gusta.
Estoy acostumbrada a estar en el mundo sin llegar a estar del todo. Aparentemente aquí, pero en realidad a un par de metros de distancia. Esa necesidad de tener planes alternativos, considerando todas las opciones, todos los peligros. Siempre con un plan de evacuación por si comienza a derrumbarse el edificio, por si todo arde en unos minutos. Calculo probabilidades, posibilidades reales, irreales e increíbles. Todo para que no me sorprenda la tormenta en plena plaza, no querría mojarme otra vez. Soy precavida, tengo paraguas, impermeables y siempre miro al cielo, vigilando las nubes. Me miento a diario, me hago creer que esto está bien, que yo estoy bien...
Me alejé de los aguaceros, los rocios mañaneros y las lluvias torrenciales del monzón. Me mantengo seca, a salvo, en mi burbuja, desde la que veo como otros caen en los charcos, se resguardan bajo los aleros y maldicen su suerte pon no tener un buen paraguas.
Aún así, hay días en que querría salir a saltar en los charcos y no ser tan sensata; resfriarme por una vez.
Sé que pagamos por errores que otros cometieron, cosas del pasado; no puedo ser justa, ni olvidar lo anterior. No soy Salomón. No sé de ecuanimidades, ni de divisiones perfectas.



Siete dijo
No tienes por qué mojarte para disfrutar de una tarde de lluvia. Ni empaparte las piernas por saltar un charco, pero puedes hacerlo. Nadie te obliga a actuar de una manera u otra, eres tú la que debes decidir el modo de disfrutar de las cosas, sin pensar siempre, en qué pasará luego.
10 Marzo 2006 | 12:16 PM