Las distintas formas de ver el mundo (reedición)
Tuve problemas informaticos y se me cayó este post, está tal cual lo publiqué por primera vez el 27 de diciembre pasado

Hay cosas que me enfadan y la politización de todo, absolutamente todos los aspectos de la vida es una de esas cosas.
Desde el momento en que brindar con mi familia con una copa de Codorniu se convirtió en un acto subversivo y casi alta traición a la bandera nacional y la memoria de los Reyes Católicos ya empecé a mosquearme. Y ahora, en una misma mañana he encontrado un mail, de estos que me manda alguna amiga para cabrearme (ya se sabe la vena masoquista que sigue ahí) y además un post en esta misma coctelera respondida por alguien que no sé si es que estaba de broma o de verdad pensaba lo que decía.
Total que ya me han enfadado, porque por lo que parece ser, un idioma tiene un caracter político inequívoco. Vamos que si me pongo a hablar arabe sería lógico que los Geos viniesen a mi casa para comprobar si guardo explosivos o postales de Bin Laden desde su cueva afgana.
Para ser más concreta, que el hablar el idioma materno-paterno es un acto político al mismo nivel que ir a votar o afiliarse a un partido.
Lo dije por ahí y ahora aquí otra vez; un idioma es parte integrante de una cultura, de una sociedad, una seña de su identidad y su evolución histórica. Al mismo tiempo no es propiedad exclusiva de un grupo, es un bien de alto valor para todo el conjunto de la humanidad; muestra la diversidad cultural y etnográfica de nuestra especie, única en la creación de modos de comunicación simbólica.
Además, estoy convencida de que si no estuviese hablando de un idioma, y fuese del lince ibérico, o del sabino canario, incluso de unos restos arqueológicos celtíberos; estas polémicas no se plantearían. Se acotarían los lugares en que habitasen esos pocos ejemplares, o esos restos y se trabajaría en su recuperación y protección. Seguro que nadie diría que queremos proteger esos animales por ningún tipo de pretensión política o nacionalista...
Además una lengua es inmaterial, algo que pronto puede mutar, adaptarse a las nuevas exigencias, pero también perderse y diluirse en el maremagnum lingüístico actual. Eso para idiomas con muchos millones de hablantes es algo esperable, pero que muy difícilmente acabará con el idioma, para lenguas con pocos millones de hablantes, y prácticamente todos bilingües es un riesgo real y muy claro. Si un idioma tan fuerte como es el castellano tiene una fuerte academia de la lengua supervisando sus posibles desviaciones para corregirlas; ¿por que parece tan raro que en idiomas más en peligro esto se haga igual?
Un niño estudia historia o matemáticas porque son parte de la cultura imprescindible para todo miembro de una sociedad. ¿Y el idioma no lo es del mismo modo? También proviene de sus ancestros, es parte de la herencia cultural común; y repito: no es política, no es nacionalismo...es conservación cultural, y posiblemente una de las pocas formas de cultura en las que todos podemos influir, tanto en su difusión y uso, como en su evolución o su extinción.
Cada día en el mundo se pierden lenguas de distintos pueblos, y con cada una de ellas también desaparece un modo de ver el mundo, de entender la vida y de mirar al futuro. No deberíamos ser nosotros los responsables de que nuestros hijos pierdan la oportunidad de acercarse a esas formas de sentir y creer particulares. No dejemos que nuestra cultura termine siendo un objeto de museo, algo que necesite de protección, no dejemos que mueran las cosas que nos identifican como parte de algo mucho más trascendente que una nación o una bandera... es nuestra identidad, más allá de paises, estatutos, partidos políticos, cosntituciones o boicots...
Siento que me enriquecen tanto mis dos lenguas maternas como lo hace el euskera, una sardana, las fallas, la feria de abril...y si me apuran hasta los fados, los haikus y las faldas escocesas...Si todo esto es por política me temo que tengo unas pretensiones imperialistas que ni Felipe V y Napoleón juntos...



clubfolio dijo
Ese es el problema, que la decisión no está en la sociedad como tal sino en cuatro políticos que imponen criterios que incluso ellos mismos no se aplicarían. Y una cosa es mantener la cultura ancestral y otra distinta imponerla. Libertad, siempre libertad. Allá se maten entre ellos!!!
Un beso.
27 Diciembre 2005 | 12:14 PM