E por primeira vez desde que souben
que aínda respiraba e seguía vivo
sei o que é sentir medo a non estalo
Interrompido na mellor escea
cando estaba soñando un soño dérmico
de paixón e beleza
cunha serea distancia literaria e sabia
Só ela podía ser tan inoportuna
groseira inculta e pouco delicada
chamándome despois de ter sobrevivido
á confortable atracción do fracaso
e saber dunha vez o que era a vida
amar e ser amado.
Lois Pereiro. Poeta maldito, (ou algo así..)
No Día das Letras, rebuscando entre papeliños amarelos y grises.
Quién iba a prever que el amor, ese informal se dedicara a ellos tan formales mientras almorzaban por primera vez ella muy lenta y él no tanto y hablaban con sospechosa objetividad de grandes temas en dos volúmenes. Su sonrisa, la de ella, era como un augurio o una fábula. Su mirada, la de él, tomaba nota de cómo eran sus ojos, los de ella, pero sus palabras, las de él, no se enteraban de esa dulce encuesta.
Como siempre o como casi siempre la política condujo a la cultura así que por la noche concurrieron al teatro sin tocarse una uña o un ojal, ni siquiera una hebilla o una manga y como a la salida hacía bastante frío y ella no tenía medias sólo sandalias por las que asomaban unos dedos muy blancos e indefensos fue preciso meterse en un boliche.
Y ya que el mozo demoraba tanto ellos optaron por la confidencia extra seca y sin hielo por favor. Cuando llegaron a su casa, la de ella, ya el frío estaba en sus labios ,los de él, de modo que ella fábula y augurio le dio refugio y café instantáneos.
Una hora apenas de biografía y nostalgias hasta que al fin sobrevino un silencio, como se sabe en estos casos es bravo decir algo que realmente no sobre.
Él probó sólo falta que me quede a dormir y ella probó por qué no te quedas y él no me lo digas dos veces y ella bueno por qué no te quedas de manera que él se quedó en principio a besar sin usura sus pies fríos, los de ella, después ella besó sus labios, los de él, que a esa altura ya no estaban tan fríos y sucesivamente así, mientras los grandes temas dormían el sueño que ellos no durmieron.
Existen dos tipos diferentes de cambio: uno que tiene lugar dentro de un determinado sistema, que en sí permanece inmodificado, y otro, cuya aparición cambia el sistema mismo. Al primer tipo de cambio lo llamaremos "cambio de primer orden" o Cambio-1 y al otro, "cambio de segundo orden" o Cambio-2.
En el Cambio-1, los parámetros individuales varían pero la estructura del sistema no se altera. En el Cambio-2, el sistema cambia cualitativamente y se producen modificaciones en el conjunto de reglas que rige la estructura en si misma.
Apuntes sobre el Cambio. Biblioteca de terapia familiar sistémica.
He estado aquí y allá, vamos, sin moverme para nada. Meditando demasiado mis siestas, equivocando los botones y las cuerdas, eligiendo el modo más elegante de decir que no cuando me apetezca y de gritar que sí cuando me atreva.
Ya sabes, lo de siempre pero distinto. Repitiéndome pero sin repetirme, cambiando ligeramente la historia de cada vez, modelando las frases y los gestos, desplegando besos precisos y frases jugosas. Cada vez más descentrada, alejándome de aquella vieja órbita primitiva en dirección "ni se sabe".
Cuando me leo después de un tiempo, me parezco una loca que va de un lado a otro golpeándose contra las paredes y con las manos en los bolsillos sin protegerse para nada.
Todo eso eran cambios sin serlo, repeticiones y tropezones en el mismo lugar y de igual forma. Pero ya no. Ahora ya no. Empiezo con mi particular Cambio de cambios. Y ya está en marcha.
Colocando un pie delante del otro, el derecho, el izquierdo y vuelta a empezar; así avanzo. La dirección se toma en función de los vientos, unas veces al este, otras al sur, algunas en espiral hacia el centro mismo de tu cuerpo. Lo demás se decide sobre la marcha, no es importante y se funde poco a poco con el paisaje. Permaneces tú, nada más, en el horizonte.
Atesoro ganas, una docena de perchas, fotos remedadas y una maleta invisible en la que poder guardar todo lo que soy. Resumiendo, que tengo un plan.
- Un pistacho, ya sabes. De los que se quedan en el fondo de la bolsa porque antes te comes los más abiertos y fáciles, los que no suponen un problema.
- esos así se tiran.
- pues yo no lo hacía. Trataba de abrirlos, de buscar un resquicio, una posibilidad de llegar a ellos y hacer que se rompiese la cáscara.
- ¡cuánto trabajo para un triste pistacho!
- Pues sí, pero siempre creí que estarían especialmente sabrosos, quien sabe, que compensaría de algún modo el trabajo. El caso es que cada vez encuentro más de esos.
- ¿Cerrados?
- Del todo. Y yo cada vez con menos ganas de jugar a las ganzúas.
por ahora poco más que un rompecabezas en proceso de construcción y reconstrucción continua. Aún no he escogido mi decoración definitiva... en fase de pruebas estoy PD: se agradecen los comentarios, asi que ya sabeis...