.. y si durante la fecundación dos ovocitos llegan a formarse, puede ocurrir, en casos contados, que ambos se fundan en un solo ser. El resultado es un feto con dos dotaciones genéticas independientes, dos humanos dentro de uno solo, eso que llaman quimera.
Genética humana. T. Strachan.
A veces ocurre que estamos dentro de mí yo y otra. Esa, que no soy yo aunque se me parece, toma el control a la que me descuido y es responsable de todas mis frases desbocadas, las llamadas sin motivo y aquellos mensajes abreviados que a veces te lanzaba.
Esa que tanto te ha querido, ahora mismo, te estrangularía si pudiera. Por suerte estoy yo para aplacarla, aunque quizás me aburra pronto de tanto esfuerzo.
Mientras tanto le doy caramelos para conformarse, como por ejemplo, cantar esto:
Hay personas a las que no puedes evitar querer. Por difícil que se haga a veces y por mucho que te compliquen la vida siempre serán parte de ti. Y si fallan sus piernas has de prestarle las tuyas, como también al esfumarse tus ganas otro apareció para regalártelas. Porque cuando olvides quien eres alguien vendrá que te contará como llegar a casa; porque, aunque la mayoría de las veces nos amamos sin correspondernos, siempre merece la pena tropezar.
No puedes elegir por quien te preocupas, sólo fiarte de aquellas manos que exigen abrazos, de esos ojos que buscan tu mano, del ojo que siempre te besó en los labios. Has de traducir esa sonrisa, que esbozas a solas, en gestos no plastificados para cuando estés frente a frente. Dejarte ir, dejarte siempre llevar, aun sin saber cuando la corriente es marea y cuando torrente que te empuja a la mar.
Nunca se sabe; no puedes escoger a quien se te mete tan hondo que se pierde en tu cuerpo. Aunque lo intentes, siempre habrá polizones, cayucos, pateras, espaldas mojadas que contra toda lógica burlarán las defensas.
Ahí afuera hay mucha gente; aquí adentro, algunas personas.
O sea resumiendo, estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa.
Mario Benedetti. Viceversa.
Ha vuelto la marejada, el barco a la deriva y aquella urgente necesidad de ver un faro en el que clavar mis ojos. Sin embargo no pasa nada. Jodida y radiante, es curioso, bien pero mal, mal pero bien. En realidad, perfectamente.
El objetivo es hacer girar un aro, con movimientos ondulantes y rítmicos, a la altura de la cintura.
Para ello lo primero es anclar firmemente los pies al suelo y colocarse en el interior del juguete sosteniéndolo con ambas manos a la altura indicada. Debe entonces soltarse el hula hoop al tiempo que se impulsa en una dirección, mientras el jugador mueve su cuerpo en el sentido contrario, tratando de contrarrestar la gravedad y buscando la horizontalidad del mismo.
Cuanto más rítmico, armónico y suave sea el movimiento, más se perpetuará el ejercicio de equilibrismo.
Instrucciones para hacer girar un hula-hoop.
Y después leo:
Uno de los primeros tratamientos propuestos contra la histeria femenina fue ideado por el mismo Hipócrates al incluir para dichas pacientes tablas de ejercicios que sirviesen para "asentar" el útero en el organismo, entre las que se encontraban el uso y "baile" del aro, hecho a base de una flexible rama de parra la cual se trenzaba y enroscaba sobre si misma hasta cerrar una circunferencia suficientemente amplia.
Una historia de la enfermedad mental. VV AA.
Y ya que estoy, un video alusivo y friki a más no poder, ¡qué mal me sienta el verano!
Enamorarse es una enfermedad.
Es un desbarajuste. La incoherencia
que te reúne con alguien, casi siempre
ni muy alto, ni demasiado delgado
que entre otros asaltos,
te acosa con la respiración
vía telefónica a extrañas horas.
Ese alguien nunca te convendrá.
Es incómodo y nada idealista.
Llama a las cosas por su nombre.
A la poesía, por ejemplo,
suele decirle imbecilidad.
Aunque se bebe lo que escribo
en un ático y agujerea mis palabras
con puro fuego. Y luego (como si lo viera)
tira los papeles chamuscados
al inodoro y pulsa la cisterna.
Así me baja a los ruidos de los atanores.
A las tajeas reales donde conviven
la rata y la cucaracha. Allí
se despintan mis besos
y por mis proyectos indecentes se pasea
toda la porquería de la ciudad.
Y esto pasa como si nada.
Sin que nadie te pida permiso. Cuando
estás cuadrando inventario
o escribes a un cliente moroso.
Cuando están los bancos abiertos
y no te pagan los cheques al portador
por falta de fondos. Cuando no sabes
qué hacer con las ganas de amar.
Con el vaho que sale de tu camisa
porque el corazón es como un barco.
Como un absurdo disparate
que amordaza tu sensatez. Entonces
recapacitas. Consultas con la nevera
y pones cubos de hielo
en las neuronas con las que decides
pensar algo razonable. Lo malo
es que luego el hielo se derrite,
y tiene el mismo componente
que las lágrimas.
Saber volar
Seguro que no teníamos paracaídas en los ojos. Por eso tú te
enamoraste de alguien tan joven y yo de un hombre de traje
gris. Eso pasa por saber volar, y no poner los ojos o las alas a
plazo fijo con un interés interesante. Eso pasa por salir con el
chaleco del corazón sin abrochar. Hablar encima de tu
hombro. Llorar como un huérfano de Dickens para nunca
jamás tener pañuelo igual que Escarlata O´Hara.
Eso pasa porque creíste en mi fragilidad (cosa que nunca
tuve) y yo en tu fortaleza; algo con tendencia a la baja no por
nada, sino porque había decidido poner un cuarto de
huésped en las neuronas donde pensabas cómo rentabilizar
mejor con el mínimo riesgo.
Ahora, te advertiría, que si quieres salir de la crisis no debes
invitarme a tomar una taza de poleo ni dejar que te lea lo
último que escribo. Lo digo por si me subo a tu cabeza
como una docena de daiquiris y luego no sabes cómo
largarme.
por ahora poco más que un rompecabezas en proceso de construcción y reconstrucción continua. Aún no he escogido mi decoración definitiva... en fase de pruebas estoy PD: se agradecen los comentarios, asi que ya sabeis...