La Coctelera

aprendiendo del mundo

Categoría: bocados de realidad (experiencias propias y ajenas)

28 Octubre 2009

mantis

Si yo fuese una mantis religiosa todo resultaría más fácil. Cuando acabase lo que tuviese que acabar y la parte animal e instintiva empezase a apagarse, mucho antes de estropearlo con alguna estupidez o quizás un ronquido, te arrancaría la cabeza de cuajo.

Sería sencilla nuestra vida así. La tuya en mi organismo, metabolizado como mi sustancia y sangre, la mía como una feliz gourmet por siempre saciada de ti.

servido por srta desconocida 7 comentarios compártelo

9 Octubre 2009

volver

 

Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos, van marcando mi retorno; aunque quien dice luces, dice cursor de editor de texto, pero me lo he prometido.

A partir de mañana.. uno al día.

Si o sí!

 

Tags: escribir, blog

servido por srta desconocida 5 comentarios compártelo

29 Junio 2009

material fungible

Malgasto el día pensando en una goma de borrar. Una de las blancas de milán que, sin demasiado esfuerzo, ha eliminado todo lo que hasta ahora había ocurrido en mi página. Palidecen y se diluyen los párrafos ajenos, se arrugan las miradas y entre virutas grises alejo de mí todas las escenas pasadas.

Simplemente las ha eliminado ese pedacito blanco, este trozo menguante que me irá dejando por culpa del propio uso, por el desgaste diario al que se somete y porque en el fondo todos sabemos que estas cosas no se inventaron para durar eternamente.

Tags: divagaciones

servido por srta desconocida 9 comentarios compártelo

16 Junio 2009

selección natural

- A ver, vamos a valorar su candidatura. Lo primero, ha hecho uno de los mejores psicotécnicos del grupo, realmente bueno. Después, el supuesto práctico, para no tener experiencia como gestor de empresa, se le ve orientado hacia los trabajadores y las personas, lo cual le hace preocuparse por la gestión humana antes que por la administración pura y dura. Bien, dicho esto, queda descartada del proceso selectivo.
- Vale, perfecto.

Si lo llego a saber le comento algo sobre eso de su "hospital-escuela" para huérfanos en Kenia. O sobre sus ingresos netos al año y su política de "salvamos vidas" y lo primero es el "avance humano".
Lo que hay que oír a veces de las grandes multinacionales...

servido por srta desconocida 4 comentarios compártelo

6 Junio 2009

principio de parsimonia

- De repente todo cuadra. A ver, antes eran un montón de pequeñas cosas, que dormía poco y después andaba arrastrada el resto del día, que sí engordaba unos kilos y me decía que era por tanto estar sentada y comer lo que no debo cuando no debo. No sé, para cada pequeña cosa tenía que buscarme una explicación.
- Pero ¿tú te encuentras realmente mal?
- No, son molestias, es como mis fases de "que-asco-de-vida", que siempre decía: estoy premenstrual, es que yo soy de llorar por nada, es que la astenia de la primavera me mata, es que soy vaga y no consigo ponerme a hacer nada, es que, es que...
- Ya, creo que voy entendiendo, pero espera a ver que dice el médico, ¿no?
- Sí, claro que espero, yo no tengo ni idea de intervalos clínicos; sólo es que de repente veo algo que podría servirme para todo, y ya lo dice la ciencia; la explicación más sencilla y potente es la que debe ser adoptada.
- El principio de parsimonia.
- Exacto, y según eso mi TSH lo justificaría todo.

servido por srta desconocida 10 comentarios compártelo

18 Mayo 2009

congelación

Tengo frío. Mis dedos helados y torpes no me permiten hacer casi nada por las mañanas. Estoy harta de estas piernas depiladas que sólo visten calcetines de lana y de todas las dietas hipocalóricas que desaconsejan endulzarse el desayuno pero me obligan a amargarme las meriendas. Todas menos una, esa prometida en la que deberías aparecer tú para invitarme a un festival de risas y deseos, tú que no vienes por ningún sitio, sol solecito, que te escondes y me mareas haciéndome girar, retorcida y doblada en mil direcciones a la vez para poder llegar a aquel punto inexistente en el cual, con suerte, quizás, te apiadarás y me regalarás tu calor por un instante. Sólo uno.

Mientras, me pierdo en la nevera de este congelador que es mi alma, y me lo recorro descalza y sin medias, paseando por entre las bandejas de poliespán que conservan mis carnes fileteadas, sin encontrar la dichosa bombilla que dé luz a este cementerio de yogures de sabores caducados.  

Tropiezo con la escarcha formada por nuestro uso irresponsable, por tanto abrir para después cerrar sin razón coherente, y acabo sorteando los chorretones de grasa formados por la falta de previsión de quien no descongela nunca el frigorífico antes de irse de vacaciones, aunque sepa que no cuesta nada darle a un interruptor y dejar un limón reseco y una botella de agua en la puerta.

No sé si lo he dicho ya, pero tengo frío, y aunque puede que alguien al verme tiritar de este modo se me acerque con una manta, la ventisca polar de esta nevera no se detendrá nunca. No hasta que el servicio técnico encuentre el modo de regular el termostato.

 Y entretanto, el frío, tanto tanto frío...

 

Tags: divagaciones

servido por srta desconocida 2 comentarios compártelo

14 Mayo 2009

dragón negro

Te lo hiciste por alguna estúpida apuesta una noche de mediados de los noventa, en un garito abierto en aquella calle que olía a pescado y orina cerca del puerto. Todo tan tópico como suena, pero en tu delirio ni te diste cuenta de la ironía de aquello, marinero que sufría vértigos hasta viendo las olas ir y venir abofeteando los guijarros de la playa.

Con el paso de los años, con el sinfín de picadas, el dibujo se fue diluyendo, perdiendo definición y engrosándose las líneas como si se hubiera hecho con un rotulador infantil. Claro que los antebrazos no son fáciles de esconder, y a poco que te remangases asomaba su lengua viperina o una pata retorcida y escamada. Era de ese tipo de tatuajes que no puedes dejar de mirar a pesar de ser horribles y estar decididamente mal hechos, planos y toscos, sin el menor atisbo de arte por ningún lado. Era como un reflejo de ti mismo, quizás un tanto vulgar, pero con el poder de atracción que tiene el fuego para una polilla.

Sabías jugar tus cartas. Eras descarado sin pasarte, un embustero elegante, encantador con aquella mueca que utilizabas como sonrisa, acercándote cuando era innecesario y acercándote aún más cuando parecía imposible robar un milímetro extra al espacio entre ambos. Crecías a medida que hablábamos, absorbías mi energía y me hacías pequeña hasta dejarme reducida a una niña de ojos grandes y aliento entrecortado.  La excitación producto del  miedo se parece mucho a esa otra sexual, y a eso jugabas tú sin esforzarte demasiado. Me intimidabas desde tu metro noventa queriendo provocar ese otro estado de agitación interna, haciendo que dudase a veces de mí y que no supiese si mantener  mis decisiones o dejarme ir tras de tus deseos. A diario me preguntaba si todo era un juego o si al atravesar a solas el paso subterráneo me destrozarías con las manos o me besarías hasta quemarme por dentro.

Así más de un año, aferrándonos a las convenciones, a los protocolos de actuación dictados por la organización para la fría relación educador-usuario. Sólo una vez nos los saltamos, un miércoles, en aquel bus de vuelta al centro. Tan lleno de gente estaba, tan mal creí que te encontrabas, que busqué tu mano con la yema de mis dedos. Pude oír tu suspiro al sentir el roce inicial de nuestras palmas. Apenas un respingo y ya te dejaste ir. Le das la mano y se coge... que diría el refrán, y todo y más te tomaste esa mañana en aquel trayecto. Al llegar a la parada de la Alameda nos bajamos como si nada pasase. Tú comenzabas la fase de internamiento el lunes y yo dejé pronto el trabajo porque los exámenes finales se acercaban peligrosamente.

Pasaron los años, y puede que borrases todo gracias a ese caballo salvaje al que te has empeñado en intentar domar. Aún así, no hace tanto nos volvimos a cruzar, de nuevo estabas tocando fondo y pidiendo en las calles. Poco quedaba por consumirse de ti, sólo aquel dragón ruinoso en el antebrazo, un borrón más que dibujo, atrayendo mi mirada y mis manos como siempre, aunque esta vez fuera para darte algo que pagase tu siguiente vuelo.

servido por srta desconocida 4 comentarios compártelo

6 Mayo 2009

Oslo

Un par de veces has estado a punto de hacerlo, con la flechilla del puntero sobre el botón Aceptar. Luego lo piensas y te da miedo; al final te rajas y cierras la ventana. No sé. Puede que te atrevieras si alguien te empujase a ello, ¿sabes lo que te digo? una persona que dijese: Compra dos billetes y nos vamos a Oslo, que le den al mundo. Pero no hay nadie así, nadie vendrá a salvarte; estamos todos demasiado ocupados rescatándonos a nosotros mismos. El mundo se pone más a contrapelo de lo habitual para ti, pero no harás nada para remediarlo.

Yo fui tú hace un tiempo y no tuve un Oslo como destino, ni un alguien que se prestase a agarrar mi mano mientras despegábamos. Mi escapada consistió en un fin de semana tirada en un sofá con la única compañía de una bolsa de galletas en forma de oso a los que fui descuartizando sin piedad. El domingo sólo me quedaban decisiones fulminantes y migas salpicando la alfombra. Resultó menos evocador que Oslo en mayo, pero igual de efectivo.

En ocasiones inventamos soluciones complejas y utópicas para problemas sencillos aunque dolorosos. A veces construímos obstáculos que nos impidan actuar para así no sentirnos tan culpables por no hacerlo. Tú a eso acabarás llamándolo madurar. Otros le diríamos renuncia.

servido por srta desconocida 5 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de srta desconocida

aprendiendo del mundo

gallaecia, España
ver perfil »
contacto »
por ahora poco más que un rompecabezas en proceso de construcción y reconstrucción continua. Aún no he escogido mi decoración definitiva... en fase de pruebas estoy PD: se agradecen los comentarios, asi que ya sabeis...

Sindicación, estadísticas y cía

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 2.5 Spain License.

Fotos

srta desconocida todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera