Categoría: bocados de realidad (experiencias propias y ajenas)
31 Octubre 2011
Al besarme cierras los ojos. Lo sé porque yo hago exactamente lo contrario.
Te miro de cerca. Te observo sin dejar de recorrer tus labios con la punta de mi lengua. Palpita tu corazón deprisa, cada vez más deprisa, buscando contagiarme y hacernos descarrilar y rodar por el suelo sin orden ni cuidados.
Y te beso con los ojos bien abiertos, y lo hago así porque sé que si los cierro no estaré pensando en ti.
servido por srta desconocida
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5 Febrero 2011

Está todo clasificado. Estuches dentro de cajones al fondo de algún armario de puerta corredera, bolsillos de doble forro, carteras de cierres estropeados, bolsos sin cremalleras, agendas de páginas arrancadas, apuntes grapados, clips retorcidos y algún que otro cigarrillo en la guantera del coche.
Está todo organizado. Citas para todo el mes, teléfonos de padres, madres y demás familia. También varias cajas de mudanza esperando que me ocupe de ellas en un rincón, ropa en la lavadora y bolsos colgados en cada puerta de mi recién estrenada casa.
Está todo en su sitio. Tengo un salón-comedor-cocina que se asoma a la primavera, un pasillo por el que desfilar cuando me apetezca y un cuartito de baño de casita de muñecas. Tengo un sofá con un muelle molesto, una cama pegada a la pared y este suelo delator de todos mis pasos y movimientos diarios.
Está todo encontrando su lugar, incluída yo misma. Quién podría imaginar que todo el caos de ayer me llevaría a este punto de equilibrio de ahora.
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servido por srta desconocida
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8 Enero 2011
Cuando el ruido fuera lo suficientemente fuerte llegaría un momento en que el sonido nos atravesaría el cuerpo. La pólvora estallaría en el estómago, los fuegos de artificio inundando la cabeza y todo aquel humo colándose bajo la piel revolviéndome las entrañas. Ese aturdimiento, que era el mismo que me provocabas entonces, no me importaba tanto, a pesar de mi miedo atávico a los petardos y sobresaltos.
El día de la descarga, en el centro mismo del puente, viendo formarse las nubes blanquecinas ascendentes, rumbo al cielo, entrelazaríamos las manos. Tímidamente, entre la multitud, sin siquiera mirarnos, tan solo hablando a través del tacto, palma contra dorso, yemas frente a pálpitos al galope en tus muñecas.
No echaríamos en falta el resto de sentidos, embriagados por los artificios y aprovechándonos del discurrir de la multitud para acercarnos y sentirnos a través de las ropas.
Algo así imaginaba yo: un momento fugaz pero perfecto, como lo eran todas las burbujas jabonosas de las que me alimentaba por aquel entonces. Y tú dentro de ellas. Casi siempre. Solo que la realidad no se pareció jamás a nada de aquello.
Acabé yendo sola un año. Tres horas de carreteras sinuosas y valles brumosos para acabar en aquel mismo puente, bajo aquellas mismas explosiones pero sin nada que prendiese mi llama. Esa tarde acabó en tormenta y ya no hubo más fuegos de artificio ni juegos de manos entre nosotros.
servido por srta desconocida
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5 Enero 2011
De pequeña escribía siempre varias cartas a los Reyes. Empezaba siendo muy escueta; después me arrepentía y corría a redactar una más pormenorizada, quizás otra más egoísta, otra reservada para las peticiones imposibles y, por supuesto, otra, la más terrena, que entregar a mis padres para que sirviesen de intermediarios.
Tantos correctores de ojeras después, ya no creo en la magia venida de Oriente, aunque continúo haciendo listas de deseos con la esperanza de que se asomen por entre los zapatos una mañana de estas.
Ahora las susurro bajito cuando estoy en la cama y se las cuento a una almohada que escucha paciente y en silencio. También las dibujo a través de miradas y suspiros coloreados, de nuevo esperando que alguien los interprete del modo acertado y me lo entregue envuelto en mil lazos.
Pido pocas cosas, cada vez más acostumbrada a que me toquen pijamas y calcetines en lugar de pompas de jabón y trucos de magia. Me repito que, como con las canas y las arrugas, son pequeñas concesiones por hacerme adulta.
servido por srta desconocida
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19 Diciembre 2010
Escribo notas de aliento. Después doblo el papel unas cuantas veces y lo deslizo en algún recoveco de tus libretas.
Unas veces parece una lista de la compra, otras un mensaje cuadriculado sin demasiados adornos. Siempre con la misma letra encorsetada y elegante, con la misma tipografía formal, deseosa de huir y desbordarse por los márgenes.
Vienes sin cita, te acercas y preguntas mil cosas menos la que deseas. Sonrío sin más. Finjo enfadarme aunque lo haga bastante mal, para después enviarte lejos a base de consejos de madre: abrígate, recuerda los pasos necesarios, estudia al llegar a casa y no olvides los decimales mañana.
Hay días en que arrastras los pies por el pasillo aunque intentes parecer contento, hay tardes en que me muestro inflexible por tu bien, porque una no puede encariñarse de todos los cachorros abandonados, porque estoy segura de que sería totalmente inútil quererte. Me centro en lo práctico, en formas de ayudarte, en maneras de hacerte crecer y que seas feliz.
Empezando por esa letra atolondrada y sin gobierno, para la que inventamos páginas pautadas, caligrafías estudiadas con frases en clave para que repitas en silencio. Por si te sirven de algo.

servido por srta desconocida
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23 Agosto 2010
-yo no creo en la predestinación, creo en la POST-destinación; cuando aceptas de una puta vez lo que has conseguido, lo que te ha sucedido o simplemente lo que ha pasado, logras disfrutar de ello y lo celebras achacándolo a una especie de destino, que te hace pensar que todo encaja.
Mr Vergel dixit
Cada día, cada cosa que ha ocurrido me ha llevado hasta donde estoy, y hoy creo en ese Destino.
¡Y me encantan sus planes!
servido por srta desconocida
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4 Agosto 2010
Existen dos tipos diferentes de cambio: uno que tiene lugar dentro de un determinado sistema, que en sí permanece inmodificado, y otro, cuya aparición cambia el sistema mismo. Al primer tipo de cambio lo llamaremos "cambio de primer orden" o Cambio-1 y al otro, "cambio de segundo orden" o Cambio-2.
En el Cambio-1, los parámetros individuales varían pero la estructura del sistema no se altera. En el Cambio-2, el sistema cambia cualitativamente y se producen modificaciones en el conjunto de reglas que rige la estructura en si misma.
Apuntes sobre el Cambio. Biblioteca de terapia familiar sistémica.
He estado aquí y allá, vamos, sin moverme para nada. Meditando demasiado mis siestas, equivocando los botones y las cuerdas, eligiendo el modo más elegante de decir que no cuando me apetezca y de gritar que sí cuando me atreva.
Ya sabes, lo de siempre pero distinto. Repitiéndome pero sin repetirme, cambiando ligeramente la historia de cada vez, modelando las frases y los gestos, desplegando besos precisos y frases jugosas. Cada vez más descentrada, alejándome de aquella vieja órbita primitiva en dirección "ni se sabe".
Cuando me leo después de un tiempo, me parezco una loca que va de un lado a otro golpeándose contra las paredes y con las manos en los bolsillos sin protegerse para nada.
Todo eso eran cambios sin serlo, repeticiones y tropezones en el mismo lugar y de igual forma. Pero ya no. Ahora ya no. Empiezo con mi particular Cambio de cambios. Y ya está en marcha.
PD: Seguiremos informando.
servido por srta desconocida
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10 Mayo 2010
El "locked-in Syndrome", en inglés, es una extraña enfermedad causada generalmente por una lesión cerebrovascular que daña porciones importantes del tronco cerebral, sin dañar los hemisferios.
Esta patología se caracteriza por presentar tetraplejía (pérdida del uso de brazos y piernas) y anartria (trastorno de la articulación de la palabra), pero con preservación de la conciencia, la visión, la audición y la respiración.
Se le llama síndrome de cautiverio, porque aunque la mente está bien, el cuerpo no responde. El paciente no puede moverse, pero siente; no puede hablar, pero escucha.
Psicobiología. John Pinel.
Presa de las rutinas de mi corazón perezoso, encarcelada dentro de este cuerpo que no funciona como debería, atada al peso muerto de la piel, firmemente anclada a unos cabellos enredados en mentiras que no me permiten avanzar.
Siempre los pies fríos y los ojos secos, siempre la oscuridad recorriendo mi espina dorsal, siempre las mismas trampas disfrazadas de pretextos.
Siempre el miedo.
servido por srta desconocida
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