La Coctelera

aprendiendo del mundo

12 Noviembre 2009

this is my home

 

Porque hubo quien me pidió charcos y otras cosas.. Esta es una de esas "otras cosas".

Tags: fotos

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28 Octubre 2009

mantis

Si yo fuese una mantis religiosa todo resultaría más fácil. Cuando acabase lo que tuviese que acabar y la parte animal e instintiva empezase a apagarse, mucho antes de estropearlo con alguna estupidez o quizás un ronquido, te arrancaría la cabeza de cuajo.

Sería sencilla nuestra vida así. La tuya en mi organismo, metabolizado como mi sustancia y sangre, la mía como una feliz gourmet por siempre saciada de ti.

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21 Octubre 2009

el moderno hombre del saco

El Sindrome de Alienación Parental (SAP) es un síndrome emocional y cognitivo, que se plasma conductualmente en una aversión profunda del hijo, sin causas evidentes , hacia su padre (o el progenitor no-custodio). Por sus consecuencias presentes y futuras en el desarrollo del niño es un maltrato infantil grave. Este es un sindrome relativamente frecuente y no es el típico "malmeter" de toda la vida.

Psicopatologia del niño y el adolescente. VVAA

 

Se hizo pis en la cama la noche anterior a su partida. Hacía lo menos tres años que no le pasaba algo como eso, desde aquel verano en que por no cruzar el aterrador pasillo de la casa de la yaya Juana, se había meado un par de veces tratando de aguantar hasta que se hiciese de día.

Por la mañana, se vistió despacito, anudándose los cordones con parsimonia, con la lentitud que seguro emplean los condenados al preparar la ropa para su último paseo. En la mochila de viaje metió cosas al azar; un libro de cuentos de cuando era pequeño, la figura del oso polar de goma en actitud amenazante y un par de pelotas de tenis lisas y sin pelo de tanto estrellarlas contra la pared del patio en las horas muertas.

Antes de salir de casa tuvo que ir al baño ocho o nueve veces, algunas de ellas a vomitar el desayuno, otras, la mayoría, a mirarse en el espejo. Se lo había enseñado el médico al que fue cuando pasó lo que pasó. Cuando estuviese triste, o  muy muy asustado, tenía que ir a buscarse el reflejo. Le explicó que eso se hacía porque la gente tiene miedo cuando está sola, cuando sabe que algo malo le puede pasar y no hay nadie allí para ayudarle. Por eso tenía que encontrarse, para ver que ahí estaba su imagen y que nada malo ocurriría porque ya era un niño grande y él y su reflejo podrían afrontar lo que fuese.

La verdad es que no le sirvió de consuelo, porque un niño de nueve años es sólo un niño a pesar de que lleve consigo su imagen, y más sabiendo que se iba a encontrar frente al Hombre del saco en unos minutos. Sudores y escalofríos por la espalda, la piel de gallina y esa especie de jadeo asmático se apoderaban de Pablo con la sola idea: ese Hombre le esperaba, con su barba frondosa y los ojos de fuego, alargando hacia él aquellas manos grandes y con esos gritos como truenos que recordaba de la última vez que se vieron.

Habían pasado muchos años, más de la mitad de su corta vida, y aunque había olvidado muchas cosas, guardaba en su memoria aquella forma gutural de pronunciar su nombre, reclamándole, posiblemente para meterlo en su saco y poder después hacerle polvo los huesos o asarlo a la parrilla.

Además, la yaya Juana, le había explicado como tuvieron que huír de él, porque ese Hombre terrible los había tenido presos durante años y años, portándose mal con mamá, obligándoles a hacer cosas que no querían y a dejar de hacer otras que les gustaban. Pablo había escuchado las historias de cómo escaparon y de cómo él les persiguió desde que tenía uso de razón.

Por supuesto, aunque le temía, también le odiaba. Era una bestia terrible, un gigante comeniños al que unos señores habían decidido darle a Pablo una temporada. Hoy era el día. Tiritaba en un rincón de aquella salita de espera. Miraba fijamente al suelo reluciente tratando de distinguir en él su reflejo, buscando su imagen en las baldosas para poder coger fuerzas. Cuando escuchó la puerta abrirse, y después los pasos firmes que se le acercaban, no se atrevió a levantar la vista. Sabía que era él. Podía adivinarlo por el sonido de sus zapatones contra el suelo. Entonces aparecieron aquel par de botas desgastadas, zapatos de gigante, pensó; y contuvo la respiración.

El siguiente segundo fue eterno, en total silencio, sin duda porque el Hombre del Saco estaba estudiando cuantos filetes podría sacar de él aquella primera noche. Pablo temblaba con su trocito de baldosa envuelto en lágrimas y apretaba contra el pecho la mochila, a pesar de que se le estaba clavando la esquina del libro de cuentos en el estómago. No pensaba aflojar ni hacer ningun otro movimiento que pudiese poner en marcha al Hombre del saco.

La señora que venía con él, entonces, empezó a hablar:

- Ven, Pablo, seguro que ya no te acuerdas de él, mira, este señor es tu papá.

Incrédulo y confuso, levantó la vista para encontrar esa misma barba y sus mismas manos, el mismo hombre con el mismo corpachón de gigante y sus botas de siete leguas, aunque al buscar aquellos ojos de fuego que creía recodar vio que no, que el Hombre del saco parecía haber perdido esa fiereza de la que tanto hablaban su madre y su yaya y ahora delante de él, su pequeño reflejo, sólo lloraba.

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19 Octubre 2009

instrucciones para el avistamiento

INDICACIONES:

Tomas el primer camino de tierra despues de pasar por las areneras. Un kilómetro y medio después verás que la pista se convierte en sendero. Ahí debes dejar el coche. Siguiendo los pasos que otros siguieron y el rastro de césped carcomido de tanta suela que lo ha vapuleado, llegarás al embarcadero. Es curioso, porque no hay ni una sola barca, ni un bote a remos despintado a medio hundir o el rumor lejano de una zodiac.

El suelo tableado rodea el margen derecho durante unos cientos de metros, después se acaba y llegas al punto desde el que está tomada esa foto que ves.

El procedimiento es sencillo: te sientas en el borde y dejas que los pies descalzos jugueteen con el agua dibujando formas fugaces. Si estás callado, comenzará pronto el concierto. Primero las ranas, después los patos lejanos y alguna garza trastornada; y al final de todo, cuando oscurezca, se incorporarán legiones de grillos.

Mucha gente dice que es imposible, pero con el día claro, con la vista atenta y conteniendo el aliento, hay tardes que cuando el sol se oculta, justo por una esquinita escondida en que se toca con el agua de la laguna, se despide de ella con un intenso rayo verde.

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13 Octubre 2009

dos o tres segundos de ternura

Estoy pasando un bache,
un revés, un agujero,
un no sé qué me ocurre
que ni yo mismo me entiendo...
No me apetece nada,
nada más que estar adentro,
pero no de tu vientre
sino de tus sentimientos.

(...)

Por eso necesito,
aunque sé que es un exceso,
que tus ojos me digan
algo así como: de acuerdo,
estoy aquí a tu lado
para que no tengas miedo
al miedo de estar solos,
solos en el universo.

No me hace falta la luna
ni tan siquiera la espuma,
me bastan solamente dos
o tres segundos de ternura.

Luis Eduardo Aute.

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9 Octubre 2009

volver

 

Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos, van marcando mi retorno; aunque quien dice luces, dice cursor de editor de texto, pero me lo he prometido.

A partir de mañana.. uno al día.

Si o sí!

 

Tags: escribir, blog

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23 Septiembre 2009

ignorancia

Vivo en tu cajón de los objetos perdidos. Es uno en el que se guardan los botones escapistas, los paraguas dementes y los guantes y bufandas amnésicos que ya no recuerdan el camino a casa. Ahí estoy, posiblemente llena de pelusas e hilillos de los que suelta tu alfombra, con migas de pan en el pelo y un alarmante olor a alcanfor en el pecho.

Sin darme cuenta he acabado aquí, al principio pensando que todo era un error, ahora sabiendo que el error es un hecho y que por lo visto no vas a rescatarme ni siquiera como un acto nostálgico y trasnochado de educación y cortesía a la antigua usanza. 

No estoy enfadada contigo, o no del modo típico que implicaría platos volando, gritos y una vomitona de reproches. Es más un nudo en la garganta que se aprieta, una mosca atontada por el fin del verano que no deja de pincharme aquí y allá y esta sensación de no entender nada: decepción en definitiva.

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11 Septiembre 2009

tres palabras

Pasan los años y no me siento más adulta, sólo más y más pequeña. No sé la razón, pero encojo con cada aniversario. Apenas si llego a la mesa, de puntillas y aferrándome con las manos al mantel, para así alcanzar con mi vista ansiosa las velas encendidas.

Ya son unas cuantas. Veintisiete, escrito todo junto y del tirón para que no se me escape ningun año perezoso. Vivo contenta en mi minusculez, en mi apretadito lugar dentro de este planeta inmenso que conozco cada vez menos.

Cuantos más años, también más aficionada soy a las palabras pequeñas, esas llenas de provisionalidades, de andamios que las sujeten porque, de tan débiles y transitorias, pueden derrumbarse con el primer meneo que le demos con el pie. Son mis favoritas porque también son las más raras y difíciles de encontrar, esas que no se venden por catálogo ni podrían fabricarse por encargo.

Las que me regalan las voy guardando todas en el cielo del paladar, aunque sólo tenga por ahora tres:  "beso", dicho de tal modo que se escapen sus letras en un susurro de los que se cuelan por debajo de la ropa y ponen la piel de gallina; "risa", que me explota siempre en la garganta, descontrolando mi compostura y las pautas que impone el protocolo; y, por último, una que guardo envuelta entre algodones para que no se me golpee: "fe".

"Fe", que con caligrafía aniñada y escrita a lápiz en una hoja pautada, se esconde tras la campanilla, tímida y delicada, la más minúscula de todas, la más frágil y asustadiza, aunque también la más independiente, la que se me viene a la punta de la lengua cuando menos me lo espero y me vence y me convence con su sola insinuación en la comisura de los labios.

Eso es todo lo que me han regalado en este cumpleaños: tres palabras, nada más y nada menos.

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por ahora poco más que un rompecabezas en proceso de construcción y reconstrucción continua. Aún no he escogido mi decoración definitiva... en fase de pruebas estoy PD: se agradecen los comentarios, asi que ya sabeis...

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